Coaching no es magia.
Es un proceso ordenado.
El marco de trabajo de radeline se basa en las competencias y código deontológico de la International Coach Federation. Aquí explicamos cómo lo aplicamos en seis fases concretas, observables y revisables.
Cómo es realmente el recorrido completo.
Sesión inicial
45 minutos sin compromiso. Escuchamos tu situación y decidimos honestamente si nuestro coaching encaja.
- Conversación abierta sobre la situación actual
- Identificación de propósito y restricciones
- Recomendación honesta — con o sin propuesta técnica
Diagnóstico
Una o dos sesiones para mapear de forma estructurada lo que está sobre la mesa y lo que quieres que cambie.
- Mapeo de stakeholders y relaciones clave
- Línea base de comportamientos observables
- Diseño del contrato de coaching pactado a tres bandas
Evaluación 360º
Recoger datos del entorno antes de empezar. La calidad del programa depende de la calidad de los datos.
- Cuestionario 360º a 6–10 stakeholders
- O entrevistas confidenciales a 4–6 personas
- Informe de devolución integrado en sesión
Ciclo de sesiones
El corazón del programa. Sesiones quincenales con coach senior fijo, con foco en evidencias y siguiente paso.
- Quincenales de 75 o 90 minutos según programa
- Compromisos accionables al cierre de cada sesión
- Espacio entre sesiones para experimentar y observar
Cierre con evidencias
Sesión final con revisión de evidencias acumuladas e informe ejecutivo pactado para los stakeholders del programa.
- Revisión del cambio observable y medible
- Informe ejecutivo pactado entre cliente y coach
- Reunión opcional con RR. HH. o sponsor
Seguimiento 6 m.
Tres sesiones opcionales a los seis meses para sostener el cambio en condiciones reales y prolongadas.
- Revisión de avances en su contexto real
- Ajustes finos sobre nuevos desafíos emergentes
- Cierre definitivo o continuidad acordada
No medimos satisfacción. Medimos cambio observable.
Al inicio de cada programa pactamos entre tres y cinco comportamientos concretos que el cliente quiere mover. No son ideales abstractos ("ser mejor líder"). Son acciones específicas medibles por otros: cómo abre una reunión, cómo da feedback negativo, cómo gestiona el conflicto en su equipo.
Al cierre, recogemos evidencias del cambio mediante el mismo método de evaluación inicial: 360º, entrevistas con stakeholders, o autoevaluación calibrada cuando el contexto no permite las otras dos. Si no hay cambio observable, lo decimos. Si lo hay, lo medimos.
Lo que no negociamos.
Confidencialidad total
El contenido de la sesión nunca se comparte con la empresa pagadora. Solo se comunican los objetivos y evidencias pactados a tres bandas.
Coach senior fijo
El coach asignado en sesión inicial es el mismo que cierra el programa. No rotamos coaches por agenda interna del studio.
Cliente al volante
El cliente decide el destino y el ritmo. El coach sostiene el proceso, formula preguntas, devuelve observaciones. No prescribe.
Devolución honesta
Si en algún momento creemos que el coaching no es la mejor opción, lo decimos. Y te derivamos a la disciplina que sí lo sea.
Sin contenido prescrito
No enviamos PDFs, libros recomendados ni "tareas". El trabajo entre sesiones lo decide el cliente con su coach, no el studio.
Supervisión cruzada
Cada coach del studio tiene un supervisor externo certificado al que lleva sus casos. La calidad no es una promesa, es un proceso.